miércoles 22 de septiembre de 2010

Un poco de hipocresía taurina

Es de sobra conocido que hace unas semanas el parlamento catalán decidió prohibir las corridas taurinas a partir de 2012, como ya comenté en esta entrada. Entonces me preguntaba si la gran iniciativa de movilización ciudadana que había impulsado la tramitación parlamentaria de esta propuesta y su posterior aprobación, con la que estoy de acuerdo, respondían a una preocupación por los derechos de los animales o a intereses políticos con vistas a avivar la lucha política y de paso conseguir votos de cara a las elecciones de noviembre.

Pues bien, si entonces ya sospechaba que la confrontación política entre los partidos y los beneficios que esto puede producir, de un lado y de otro, tenían algo que ver, el caso es que hoy esta noticia de 20 Minutos no ha hecho más que acrecentar mis reticencias. El caso es que después de denunciar el maltrato despiadado que suponen las corridas, ahora el parlamento catalán va a tramitar una propuesta de CIU para "proteger" los correbous, una fiesta taurina que se celebra en algunas partes de Tarragona y que incluye espectáculos tan grotescos como el tristemente famoso "toro embolado".



Evidentemente los grupos pro derechos de los animales ya han protestado por algo que consideran una celebración inadmisible en una comunidad autonómica donde, parece ser, preocupa tanto el maltrato a los toros. Algunos partidos, como ICV, han criticado al PSC y ERC porque hayan apoyado esta iniciativa a favor de una fiesta taurina "catalana" y se mostrasen en contra de una fiesta taurina "española" (las comillas son intencionadas, porque algunos pensamos que eso de "español" y "catalán" es un constructo social que busca excluir más que otra cosa).

O sea, que después de tanto debate, de tanto toros sí, toros no, toros a lo mejor, al final resulta que el debate política responde a intereses puramente partidistas y de reafirmación identitaria más o menos exacerbada, tanto de un lado como de otro. Una pena, porque los que pensamos que cualquier festejo, celebración o espectáculo de locura colectiva en el que se maltrate a un animal es una "supervivencia" cultural anacrónica en la sociedad actual tenemos que ver como los medios, los políticos y los grupos de presión usan los valores de unos pocos para movilizar a la población e imponer sus propios objetivos particulares.

Foto de elmundano.wordpress.com 

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