jueves 29 de julio de 2010

La prohibición de los toros en Cataluña

Ayer nos levantábamos con una noticia que había sembrado gran expectación entre los medios, esto es, la prohibición de las corridas de toros en Cataluña a partir de 2012. En Barcelona, ante una gran congregación de partidarios de la "fiesta nacional" y detractores, y ante las cámaras de los reporteros de decenas de países, el Parlament decidió la prohibición de este espectáculo por una diferencia de 68 a 55 diputados. De hecho, era un tema tan controvertido que pese a que algunos partidos tenían clara su postura (ERC, ICV, el PP) otros, como el PSOE y CIU, dieron libertad de voto, lo que contribuyó a hacer un poco más emocionante la espera, aunque muchos ya sospechaban que la cámara se iba a decantar como lo hizo.

Después de que saltara la noticia, como no, empezaron las reacciones. El Partido Popular, en un  nuevo alarde de responsabilidad democrática, propuso que desde el Gobierno Central se impulsara una ley para dejar sin efecto la iniciativa catalana, mientras distintas autoridades políticas, periodísticas y culturales (autoridades por decir algo) manifestaban su alegría o su enfado con igual vehemencia. Mención especial merecen los personajillos más cercanos a lo que podría llamarse la "industria del toreo", entre los que destacaban los toreros, como no, a los que únicamente les faltó ponerse a llorar y berrear como un niño de 5 años.

Tal vez la crítica más repetida sobre cómo se han hecho las cosas afirma que en realidad la prohibición no se deriva tanto de una preocupación por los animales, o de un rechazo del maltrato y la tortura del toro, como debería haber sido, sino más bien una lucha política que se ha dirimido en el parlamento catalán y que ha culminado con el rechazo de un símbolo cultural de eso que algunos llaman "España". Tal vez sea verdad, pero creo que identificar España con los toros, aparte de un estereotipo más o menos arraigado, sólo sirve para excluir al gran número de personas que vivimos en este país y que estamos en contra de esta práctica. En todo caso, creo que esta prohibición es un avance para los derechos de los animales y el trato que reciben, sin considerarme en este sentido extremista en ningún caso,y las luchas políticas que hayan impulsado la resolución me dan bastante igual, dado que lo que buscan es, ante todo, arrastrar votos y apoyos por parte de la ciudadanía.

Dicho esto, no estoy de acuerdo con algunas cosas de cómo se ha tramitado el asunto. Es cierto que se trata de un tema politizado, pero si se quería evitar la excesiva implicación ideológica de los partidos creo que hubiera sido mejor votar esta ley mediante referéndum. Quizás les asustaba la baja participación o conseguir un resultado negativo, no lo sé, pero creo la democracia directa, en este caso, era la mejor opción. Además, se ha hablado mucho también de la iniciativa ciudadana que consiguió que esta proposición entrara en el Parlament, como si hubieran sido los propios ciudadanos quienes impulsaran a las cortes catalanas a legislar. En este sentido creo firmemente que cualquier iniciativa popular no es espontánea, sino que está fuertemente vinculadas a diversos sectores políticos y apoyada por ellos para poder desarrollarse, por lo que afirmar que es independiente de la política y de los partidos es síntoma de una ceguera monumental.

Del mismo modo que los pro-taurinos reúnen a diversos sectores sociales y políticos que todos conocemos, en el caso de los anti-taurinos ocurre lo mismo, pues los partidos políticos, los medios de comunicación de masas y los grupos de presión son instrumentos hoy en día casi indispensables para influir en ese ente abstracto al que se denomina "opinión pública". Aún así, me parece de puta madre que hayan prohibido las corridas en Cataluña y creo que es algo que deberíamos copiar en el resto de España. Tanto se habla de libertad y de tradición sin tener en cuenta que cada vez somos más a los que la España del toro y el flamenco no nos representa.

Eso sí, luego tenemos que escuchar a la flamante guionista de "Mentiras y Gordas", también conocida por ser ministra de cultura (sí, es irónico), diciendo que los toros son cultura pero que descargar canciones de internet es un delito. Véase este enlace 

1 comentarios: